¿Las revoluciones hispanoamericanas del siglo XIX -como la Argentina- fueron un invento de la masonería inglesa? ¿Nuestros próceres, muchos de ellos miembros activos de las logias, sirvieron a un plan trazado en Londres?

Ya pocos ponen en duda la tesis histórica según la cual la masonería fue el factor oculto detrás de todos los acontecimientos políticos que desencadenaron la revolución americana.

Por lo pronto está probado que la guerra de la Independencia de los Estados Unidos estuvo alentada por los principios masónicos de Libertad, Igualdad y Fraternidad, una década antes de que la Revolución Francesa exportara esos principios al mundo.

Se sabe que los padres de la patria estadounidense, como Benjamín Franklin, Thomas Paine, Thomas Jefferson o George Washington poseían un bagaje ideológico próximo a la masonería, si no propiamente masónico.

De hecho, tanto Washington como Franklin eran francmasones; el primero, iniciado en 1752 en Fredericksburg (Virginia), y el segundo en 1731 en la Logia de San Juan (Filadelfia).

Puede decirse, por otro lado, que también fue decisiva la masonería en la llamada revolución hispanoamericana, es decir en el proceso de emancipación de las colonias españolas en América.

La masonería inglesa, manejada por políticos y miembros de la aristocracia, apoyó a la monarquía británica y al protestantismo en contra de los intereses de la monarquía española, tradicionalmente católica.

Liberar las colonias españolas en esta parte del mundo era funcional, por lo demás, a los designios del predominio político y comercial que animaba a los ingleses, que codiciaban desde hacía tiempo esos dominios.

Las ideas de libertad, igualdad y fraternidad (eje del ideario masónico), atrajeron a muchos criollos descontentos con el régimen español. Las logias y las sociedades secretas eran los medios idóneos para iniciar reuniones con miras políticas contra el poder español.

Muchos historiadores hacen foco en la extraordinaria participación que le cupo en esta historia al venezolano Francisco de Miranda, a quien se le otorga el título de “Precursor de la Independencia Americana”.

Nacido en Caracas en 1756, Miranda fue un masón activo y estuvo directamente vinculado a Inglaterra. Su espíritu aventurero lo había llevado inicialmente a participar en la guerra de la independencia norteamericana.

Viajó luego a Europa, recorriendo Prusia, Austria, Turquía y Rusia. Participó también en la Revolución Francesa, llegando a general, por lo cual figura su nombre en el Arco del Triunfo de París.

Sus múltiples actividades contra España fueron financiadas por Inglaterra. Se cuenta que estaba tan identificado con este país que en 1790, cuando contaba con 34 años, presentó al primer ministro Pitt un proyecto de organización hispano-americana bajo tutela inglesa.

Miranda preparó prosélitos entre los criollos americanos. Entre quienes siguieron sus directivas estaba el chileno Bernardo O’Higgins, quien fundó en Gibraltar una Logia llamada “La Gran Reunión Americana” en 1797.

En ella o en sus filiales se inscribieron San Martín, Pueyrredón, Zapiola, Balcarce, Alvear, Guido, Moreno, los hermanos Carrera, Bello, Sucre, y numerosos jóvenes entusiasmados por los principios masónicos de libertad, igualdad y fraternidad.

Cabe consignar que en el Río de la Plata, antes de la Revolución de Mayo, había logias en Buenos Aires. Y varios integrantes de la Primera Juntan eran masones.

Fuente: https://www.eldiaonline.com/la-masoneria-y-la-revolucion-americana/